Era un martes 14 de abril a las 16:00
hrs. Nos encontrábamos de un muy buen humor ya que el clima era ideal, nublado
y frío; perfecto para una agradable jornada en dos grandes museos, el Museo
Nacional de Bellas Artes (MNBA) y el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), los
cuales se encuentran en el Parque Forestal a la altura de la
calle Loreto.
Con el objetivo de albergar al Museo
Nacional de Bellas Artes y la Escuela de Bellas Artes (actual MAC) se comienza
a construir a inicios del siglo XX el Palacio de Bellas Artes, el cual se
inaugura en 1910 para el primer centenario de la República de Chile.
Al entrar, luego de dejar nuestras
pertenencias en lockers obligatorios, nos encontramos con que la entrada
era liberada, esto es ya que la presidenta anunció, el 1 de marzo de
2015 que 28 museos de la red Dibam cambiarían el precio de $600,
a costo cero. La presidenta afirmó que “Chile necesita que la
ciudadanía se acerque con libertad y sin costo alguno al patrimonio”.
Las primeras esculturas que vimos,
fueron de Ernesto Concha Allende, escultor chileno, el cual nació en
Chile en el año 1875, y falleció en Francia en 1911.
La miseria, Ernesto Concha, 1905.
La Miseria es una escultura
de mármol, la cual representa a una mujer madura en una
clara posición de recogimiento, la primera impresión que
sentimos fue de lastima por ella, ya que por las facciones de su rostro y
la posición de su cuerpo parece estar muy angustiada.
Seguimos caminando por el Hall del
MNBA, y nos encontramos con esculturas de Rebeca Matte, la primera mujer
chilena en instaurarse en el oficio, nacida en Santiago en el año 1875 y
fallecida en Francia en 1929. EL Eco y Horacio eran las dos esculturas de
esta destacada artista nacional. El Eco nos produjo la sensación de que
la chica tallada en el mármol está deseosa de saber lo que está delante de
ella, llena de curiosidad.
Horacio en cambio, nos causó una
sensación de rechazo, la escultura trata de un viejo hombre, con una actitud
despótica y su dedo apuntando hacia abajo, a modo de estar dando una orden en
ese preciso momento.
El Eco o El encantamiento, 1901
(derecha) y Horacio, inicios del siglo XX (izquierda), Rebeca Matte.
Virginio Arias Cruz, fue el siguiente
en nuestro recorrido, nació en Santiago en el año 1855 y murió en 1941 en
la misma ciudad. Su obra, El Descendimiento evoca inmediatamente tristeza,
un sentimiento de angustia e impotencia por la muerte de un hijo, por la muerte
de un amigo, con la visión nublada, es la sensación que nos provoca con la
representación de la muerte Jesús.
El Desendimiento, 1887, Virginio Arias.
Luego de recorrer todas las esculturas
en mármol del Hall Central con muestras de
artistas chilenos, nos podemos percatar una leve tendencia hacia
la melancolía y la reflexión personal por parte de los autores.
Dejando atrás las taciturnas estatuas
de mármol, subimos las escaleras hasta los balcones del Palacio. Fue ahí donde
descubrimos que a ambos costados de las escaleras se encontraban dos
esculturas, una a cada lado, de distintas artistas, con distintas técnicas que
nada tienen que ver entre ellas, una usaba metal y espejos, mientras que la
otra era de piedra, pero ambas relacionadas por su nombre “Maternidad”. Es así
que la Maternidad nos abre paso al resto del Arte presente en estos balcones.
Posteriormente nos dimos cuenta que en
las cuatro esquinas se encontraban cuatro esculturas de yeso, algo gastadas por el tiempo y las inclemencias de la Madre Naturaleza.
Estas cuatro esculturas parecieran
estar siempre alerta, mirando hacia el centro del Hall, resguardando al museo y
al resto de las obras que aquí se mantienen.
Sofocles (esquina superior izquierda),
San Jorge (esquina inferior izquierda), Lorenzo De Medicis (esquina superior
derecha), El esclavo (esquina inferior derecha).
Otras de las esculturas que encontramos
en el segundo nivel fueron como esta indígena creada en bronce o este niño
con la mirada perdida en el campo de guerra "El tambor en descanso"
confeccionada en 1884 por José Miguel Blanco.
El tambor en descanso, 1884, José
Miguel Blanco.
Hoja
de laurel, 1888, Viginio Arias
Las Cariátides, condenadas a soportar
el cielo del museo, son dos pilares de 3,57 metros de alto, las cuales asemejan
a mujeres, las cuales llevan una corona de laureles en la cabeza. El nombre
hace alusión a las doncellas de Caria, en Laconia, estas mujeres eran
reconocidas por su belleza. De esta manera se asemeja a Eracteón, templo
de Atenas, cuna del conocimiento y el desarrollo de las artes.
En las salas del segundo piso se
encontraba la exposición Arte en Chile: 3 miradas, la cual
mostraba el trabajo de tres destacados
artistas chilenos, Alberto Madrid con (Re): presentación
del libro, Juan Manuel Martínez nos muestra El poder de
la imagen, y Patricio M. Zárate nos presenta Los cuerpos
de la historia.
Una de las exposiciones que más nos
causó impresionó, fue la de Jorge Francisco Brantmayer
Barrera, Fotógrafo Chileno nacido en 1954 en Santiago, con su Serie
Cautivas, la cual consta de mujeres de distintas, etnias, distinto
grupo etario y facciones. Cada una contaba su propia historia por
medio de sus penetrantes ojos que el fotógrafo logra enmarcar.
Luego de esto, nos retiramos del MNBA por un pasillo, no para irnos a nuestras casas, sino para adentrarnos en el MAC, la cual constaba con varias salas llenas del esfuerzo de Guillermo Nuñez. Prohibido prohibir, nos daría una gran pista de lo que se trataría el trabajo de Nuñez.
Guillermo Nuñez nos muestra un colorido
Pop Art la cual fue un movimiento artístico que influenció profundamente al
artista.
"En las entrañas
del odio.
En las entrañas
del miedo, del odio y la furia.
Un tiempo oscuro:
¿no lo has olvidado, no?"
De esta manera podemos darnos cuenta,
de que Guillermo ha dejado el colorido Pop Art para adentrarse en un Arte más
oscuro, propio de un proceso tan complicado como es vivir una tortura.
Unos meses después de
su liberación Guillermo expone públicamente sus obras Printuras
y Exculturas, al día siguiente, los militares se encontraban en su casa
para llevárselo nuevamente, es de esta manera que pasa doce años
exiliado.
No ves lo que te rodea, no escuchas lo
que te rodea, no hablas la realidad que sientes y no te mueve ni provoca algo
el que se encuentra al lado tuyo. Mediante estas piezas de Arte, Nuñez
expresa claramente lo que siente que le ocurre a la sociedad Chilena en
Dictadura, la privación de los sentidos.
Otras obras en este lugar, como una
corbata invertida a modo de horca y con los colores de la Bandera chilena,
distintos objetos encarcelados, una rosa, una marraqueta, una sonrisa, una
mano, un bastidor cortado a la mitad, o un espejo simbolizan lo antes hablado.
Más aún el espejo encarcelado habla de
la cárcel personal que cada persona tiene.
Encontramos destacable y sumamente
valiente que luego de la detención y posterior tortura, que marcó su vida, haya
creado las obras pertenecientes a Printuras y Exculturas para poder manifestar
a través del Arte la injusticia que sentía respecto a la sucedido y la realidad
de la Dictadura en Chile. Es una evidencia de alguien fundamental frente a lo
terrible que fue la violación de los DDHH, la represión y la tortura por tan
solo tener una opinión divergente o apoyar a opiniones contrarias al régimen
autoritario.
Así es como damos por finalizada
nuestra visita a los museos y los invitamos a recorrer todos sus rincones, ya
que es muy extenso y parte de este va cambiando con el pasar del tiempo, nos
despedimos y esperamos verlos pronto visitando el magistral Palacio de Bellas
Artes sin antes dejarles este fragmento, el cual vimos momentos antes de irnos
y esperamos reflexionen.


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